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martes, 28 de noviembre de 2017

Presentación en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara del libro "Derecho Procesal Electoral queretano"

Agradezco cumplidamente la invitación para participar en las actividades que ha organizado el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Jalisco dentro de esta Feria Internacional del Libro. Maestro Guillermo Alcaraz Cross le agradezco a usted, y en su representación a las consejeras y consejeros de dicho Instituto, la gentileza que siempre han tenido con el Instituto de Querétaro así como su amabilísima anfitrionía.
Mis palabras abordan desde una doble perspectiva la razón y estructura de este libro de derecho procesal que Tirant lo Blanch tuvo a bien publicar. En primer lugar la perspectiva de la necesidad, en un segundo momento la del método de la exposición.
La necesidad. México, a despecho de los fuertes vientos centralizadores, sigue siendo un estado federal, lo que se traduce en tres rasgos: la existencia de una división política del territorio; la participación de las entidades en los procedimientos de reforma constitucional; y la pervivencia de órdenes jurídicos locales sujetos al constitucional, que les dota de un campo de acción.
Se presenta en un país federal un orden jurídico constitucional, otro propiamente federal, y los órdenes jurídicos locales, a los que en México se suman los sistemas normativos internos, antes llamados usos y costumbres de los pueblos indígenas, así como los municipales. Es la Constitución en tanto función, siguiendo las ideas de Rolando Tamayo, la que distribuye competencias entre los otros órdenes, que siéndole subordinados tienen también relaciones entre ellos, dando lugar a un entramado complejo que tal vez se ilustra de mejor manera con la idea de la arboresencia de Ross antes que con las pirámides que Kelsen nunca dibujó.
Sabemos que hoy se ha reivindicado el centralismo merced a una serie de reformas constitucionales y el establecimiento de las llamadas leyes generales, hijas mexicanas de las leyes constitucionales alemanas. Esa idea que en los años sesenta del siglo pasado expresó elegantemente Mario de la Cueva como “la Constitución que se extiende”, aunque probablemente en un sentido diverso al que el distinguido jurista anticipó.
Los desconfiados de la capacidad, patriotismo y conocimiento de quienes vivimos en provincia han encontrado en tales cambios a la Constitución y leyes generales el instrumento jurídico necesario para ir reduciendo cada vez más el campo de acción del ciudadano de las entidades y de los gobiernos locales; si hoy Tocquebille reviviera y visitara México, al dar cuenta de nuestra forma de estado tendría que mudar su criterio de que en las federaciones el gobierno nacional es excepcional y lejano del ciudadano, debiendo escribir en una hipotética “Democracia en México” que las autoridades federales están presentes en la vida diaria de cualquier persona.
Peor aún es el centralismo mental, pues si bien tiene lógica que existan centros académicos de primerísimo nivel en la capital del país, estos se ocupan por necesidad de lo que tienen más inmediato, esto es, de los problemas propios de la Ciudad de México y los grandes temas nacionales, que abordan desde una perspectiva generalmente centrada en las percepciones que desde tal metrópoli se tienen. Así, los temas de la provincia no son abordados, ya sea por desconocimiento o por considerarlos faltos de méritos. Cabe entonces preguntarse ¿hasta dónde en provincia nos interesa repetir los mismos objetos de estudio que en la capital? ¿nos ocupamos de los asuntos locales para proponer soluciones a los problemas inmediatos de nuestro entorno?
En “Filosofía del derecho y transformación social” Manuel Atienza propugna una filosofía del derecho regional, alimentada por los problemas propios del mundo latino que evite la repetición acrítica de temas propiamente anglosajones. Creo que es posible plantear algo similar en México por referencia al derecho electoral local: atender los problemas de las entidades en el marco cada vez más constreñido que nos dejan las leyes generales (y en materia electoral los acuerdos del INE), a fin de ofrecer soluciones que no dependan de la visión, necesariamente sesgada, de quienes han vivido los comicios exclusivamente desde la Ciudad de México.
Lo anterior fundamenta la razón de ser de este libro. Explicar las reglas a que deben sujetarse las impugnaciones electorales en una entidad en concreto, de forma que pueda servir como vademécum para quienes por primera vez litiguen un juicio comicial, o para que sistematicen conocimientos adquiridos empíricamente.
(narrar la anécdota de las pruebas)
En cuanto al método de exposición, decidí seguir la división ya establecida para los libros de derecho adjetivo desde la famosa cita a pie de página de Chiovenda en 1906: acción, jurisdicción y proceso. Los tres temas fundamentales en los que se dividen los libros en que se enseña la Teoría General del Proceso, sumando un cuarto apartado para la exposición de los medios de impugnación en particular, que abordo siguiendo la metodología de Kelsen en su artículo “La garantía jurisdiccional de la constitución”: objeto de control, órgano de control, procedimiento de control y resultado del control.
Sé que esta estructura no es común para los libros de Derecho Procesal Electoral, que suelen redactarse siguiendo el orden de la Ley General de Medios de Impugnación. Pero considero que eso se debe a que los principales cultivadores de la materia han provenido del campo del Derecho Electoral, por lo que era necesaria una estructura procesalista y no sustantiva, que puede servir de base para otras exposiciones sobre la materia.
Dado el público al que va dirigido el texto así como su objetivo, busqué una redacción directa y poco lastrada por pies de página, que se acompaña de las jurisprudencias y tesis pertinentes que sirven para explicar los puntos a desarrollar, no como base del índice. De igual forma analizo las sentencias relevantes dictadas por el Tribunal Electoral del Estado de Querétaro.
Ahora bien, ¿qué interés tiene fuera de mi entidad este libro? Creo que puede resultar atractivo por tres razones: primera, porque demuestra la posibilidad de escribir un libro sobre juicios electorales desde una perspectiva eminentemente procesal, no desde una postura sustantiva; segunda, en tanto el litigante que patrocina partidos o candidatos no está atado a una sola entidad; tercera, porque la estructura puede servir para desarrollar ejercicios similares en otras entidades, en los que si me invitan, con mucho gusto participaré en su redacción.
Muchas gracias.

domingo, 19 de noviembre de 2017

Digresión I. De san Agustín a Borges vía Xirau

(En esta nueva sección presentaré reflexiones que no tienen relación directa con los asuntos jurídicos)

Tengo la costumbre de leer más de un libro al mismo tiempo, casi siempre uno de derecho o filosofía y otro de literatura o historia. Esto a veces tiene el curioso efecto de crear en mi mente imaginarios casos comunicantes entre ambas lecturas tan disimiles. Pero lo sucedido hoy me deja pensando que tal vez exista una relación no imaginaria entre el pensamiento de san Agustín y el de Jorge Luis Borges.

Ramón Xirau en su estupenda “Introducción a la filosofía” desarrolla el pensamiento de san Agustín, en particular sus ideas sobre el tiempo y la razón. El filósofo catalán precisa que el obispo de Hipona llega a ellas al dudar sobre la vida; y afirma que existe un “ahora” que implica la consciencia de ser. Ese ahora contiene  a la vez la memoria del pasado y la previsión del porvenir.

Transcribo la explicación de Xirau “Y en efecto, si imaginamos un ser sin memoria, sería también un ser sin pensamiento, puesto que pensar consiste en relacionar, ligar, atar cabos para llegar a conclusiones. Sin la atención me sería imposible atar esos cabos, pero sin el recuerdo me sería imposible tener los cabos para poder atarlos mediante la atención”[1].

En “Funes el memorioso” Borges nos describe a un hombre tumbado en su cama que tiene la más amplia capacidad de memoria, que no sólo es fotográfica sino que también es microscópica. Esta memoria abarca tanto la capacidad mental de Funes que le lleva a desarrollar un sistema numérico que se basa en la absoluta individualización de cada número. El autor argentino escribe que su personaje no es capaz de abstracciones “Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer”[2].

Funes es un ser todo memoria. Y si bien san Agustín en la lectura de Xirau da primacía a la memoria, lo hace como un elemento necesario para el pensamiento al igual que lo es la atención. Una atención ayuna de recuerdos no permite pensar, pero una memoria carente de atención desemboca en el mismo resultado, porque implica imágenes y sensaciones, sin advertir la liga entre las mismas que se produce por la reflexión.

Es bien sabido el gusto de Borges por la filosofía. Ignoro si leyó a san Agustín (aunque se me antoja difícil que no lo hubiera hecho) y en todo caso me parece que su breve texto sobre el memorioso sin raciocinio es un desarrollo extremo de las ideas del Padre de la Iglesia. Brillante.




[1] p. 135 de la vigésima reimpresión de la decimotercera edición, 2016.
[2] p. 84 del compendio Borges esencial de 2017.

sábado, 18 de noviembre de 2017

Miscelánea jurídica XLV

La lucha por el derecho
Rudolf von Ihering

Poseo este libro en una antigua edición en español de 1881, empastada en piel bermeja. Pequeño ejemplar tal vez de un cuarto, cuya compra hice en alguna librería de viejo que no recuerdo, aproximadamente en 1991; lectura postergada que por ferviente recomendación de Manuel Atienza realicé hace poco. Se lee fácil el texto a pesar de la edad, lo que prueba la unión de dos cabezas bien amuebladas, la del autor y la del traductor.

Para Ihering el derecho es lucha en búsqueda de conseguir la paz. Es una idea práctica que lleva en sí tanto un fin (paz) como el medio para conseguirlo (lucha), y lo explica a partir de considerar que el derecho está amenazado en todo momento, tanto el que se relaciona con las personas como el propio de las naciones; y dejar que sea ignorado o burlado atenta contra el "sentido del derecho", concepto que tal vez pueda equipararse al de justicia.

Afirma: "La fuerza moral de un pueblo determina el grado de su posición política tanto en el interior como en el exterior" (p. 92)

Desarrolla la idea del deber moral de sublevarse contra las arbitrariedades tanto en lo personal como en los agravios nacionales, pues de otra forma el sentido del derecho se atrofia y termina por desaparecer. Luchar por un orden justo es guerrear contra la arbitrariedad, de lo que creo puede seguirse que no todo orden es justo ni merece ser defendido, que la ley injusta debe ser combatida.

En una serie de consideraciones que tienen claro eco en Atienza, Ihering plantea cuestiona al derecho erudito, hecho por sabios y que no se compadece del auténtico espíritu nacional, reivindicando así el papel de la aplicación práctica como guía de los juristas.

Libro recomendable, que en pequeñas dimensiones encierra ideas de la mayor actualidad.



miércoles, 11 de octubre de 2017

Legal Miscellaneous IV

Elements of national, comparative and supranational constitutional jurisdiction
Alfonso Herrera García

Book published as number 129 of the Porrúa Library of Constitutional Procedural Law, due to the pen of one of the most prolific and important authors of the Spanish-American constitutional process, which in spite of his youth is surprising due to the number and depth of his works.

Well called "Elements" we have a book that compiles various works by the author, some in co-authorship, on subjects such as judicial power, new amparo (mexian habeas corpus) trial, constitutional justice in Spain and Peru, as well as the relationships between national courts and supranational justice system, and the suspension of guarantees in the inter-American human rights system. As can be seen, there is a very necessary approach from the comparison of systems and processes.

Excellent work to know the main issues of Constitutional Procedural Law in a way that combines theoretical knowledge with the exegesis of legal texts and sentences. The same is advisable for teachers and lawyers as well as for students who already know the Constitutional Law and the Procedure Theory.


It makes us expect from the author a true treatise on the subject.


martes, 5 de septiembre de 2017

Legal Miscellaneous III

Ready for sentencing . J.D. Casswell

This book, in an Argos edition of 1962 present the work of an English magistrate, includes his legal practice, first as a litigant and second as a judge, from the beginning of the second decade of the twentieth century, to the sixth decade of it.

He tells us in the first place of his humble family origin, and his beginnings in juridical work (including a marginal participation in the litigation originated from the sinking of the Titanic), until the first world war in which he participates. Then the complexities of returning to the civil and legal world, and so we are narrating various cases, mainly criminal, clients convicted at the time (including a woman), others saved; and even homicide on the high seas. He concludes by recounting some of his interventions as a high judge, already in the final part of his professional life.

The narrative is interesting, although for a few moments the rhythm decays, without it being possible to define it either by reason of the original text, or by  the translation. It is very interesting the description that makes of each client or relevant person in the cases, as a good criminal lawyer has a lot of psychologist. Likewise, it is attractive how he prepares each case, and the description he makes of the judges with whom he has to litigate.


For those of us who know only by reference the litigation in Anglo-Saxon common law, it is an introductory and practical text, which allows us to empathize with its author, despite its cold and unemotional prose.



martes, 29 de agosto de 2017

Legal Miscellaneous II

Pillars of Justice. Lawyers and the liberal tradition
Owen Fiss
Book written by one of the greatest living American jurists, Owen Fiss. Edited by Harvard University Press. Just over two hundred pages written in a clear and emotional languaje, in which the author reviews the legal figures he has admired.

Men and women, Americans, Argentines or Israelis, judges as state lawyers or professors, all united under the liberal vision (in the American sense of the word) and belief in the power of judges to protect the human rights. From each of the thirteen portraits as well as the "coda", the author's own personal ideology is reconstructed, in a dialogue not only with the theoretical postures, but above all with the vital attitudes. It is also a love letter to the Yale Law School.


Great book about the power of law and the judiciary to change social practices that lack ethical support, highly recommended for those who meditate on the role of law and the commitment of the judiciary with the protection of individuals.

domingo, 27 de agosto de 2017

Miscelánea jurídica XLIV

Pillars of justice. Lawyers and the liberal tradition
Owen Fiss

Libro escrito por uno de los máximos juristas americanos vivos, Owen Fiss, editado por Harvard University Press. Poco más de doscientas páginas escritas de forma clara y emocional, en las que el autor pasa revista a las figuras jurídicas que ha admirado.

Hombres y una mujer; americanos, argentinos o israelíes; lo mismo jueces que abogados del estado o profesores; unidos todos bajo la visión liberal (en el sentido americano de la palabra) y la creencia en el poder de los jueces para proteger los derechos de las personas. A partir de cada uno de los trece retratos así como de la "coda" se reconstruye el ideario personal del propio autor, en un diálogo no solo con las posturas teóricas, sino sobre todo con las actitudes vitales. Es también una carta de amor a la Facultad de Derecho de Yale.

Estupendo libro sobre el poder del derecho y la judicatura para cambiar las prácticas sociales que carecen de asidero ético, muy recomendable para quienes meditan sobre la función del derecho y el compromiso de la judicatura con la protección de los individuos.

El retrato que hace de Carlos Santiago Nino es emocionalmente conmovedor.